Análisis de resultados 2015-2016

RESULTADOS GENERALES

La deuda se reduce pero permanece

El panorama que presentan las 32 contralorías territoriales en la medición 2015-abril de 2016 del ITEP sigue siendo preocupante, pues no solo se evidencia que ninguna se encuentra en nivel de riesgo bajo de corrupción, sino que la calificación promedio respecto a la vigencia anterior aumentó únicamente 5.8 puntos. Esto se sustenta principalmente en una deuda aún vigente en cuanto a la puesta en marcha de medidas, herramientas e instrumentos que permitan garantizar la gestión transparente de la institucionalidad pública. Así las cosas, tres entidades se encuentran en nivel de riesgo muy alto, trece en nivel de riesgo alto, once en riesgo medio y tan solo cinco alcanzan el nivel de riesgo moderado (ver gráfica 11).


ESTRUCTURAS INSTITUCIONALES FRÁGILES INCREMENTAN EL RIESGO DE CORRUPCIÓN

Comparando los resultados de la presente vigencia con la medición 2013-2014 se puede afirmar que, en cierta medida, disminuye la alerta como consecuencia del incremento de las entidades calificadas en un nivel de medio y moderado de corrupción. No obstante, aún se presenta un elevado número de contralorías que se encuentran en un nivel de riesgo alto. En términos generales no es posible hablar de avances en los aspectos relacionados con transparencia y lucha contra la corrupción por parte de las contralorías departamentales, puesto que en la medición actual obtuvieron una calificación promedio de 61.4 sobre 100.


En relación con la divulgación y disposición pública de la información, elementos contemplados en el factor Visibilidad, se observa un tímido avance en la calificación obtenida en la presente vigencia. Es decir, aspectos como las condiciones institucionales de la información pública y los procesos de gestión documental, este último con niveles muy bajos de implementación adecuada (con una calificación promedio de 27.3 puntos), aún siguen pendientes.

Existen situaciones particulares que registran en algunos casos marcadas debilidades y en otros grandes esfuerzos. El primero de ellos tiene que ver con contralorías como Casanare y Tolima que, al comparar con la medición pasada, disminuyeron su calificación promedio en 9.2 y 7.78 puntos respectivamente, esta última pasando de riesgo de corrupción medio a alto. En contraste, se resalta el esfuerzo de la contraloría de Cundinamarca, cuya calificación subió 29.8 puntos, además de Risaralda y Quindío que, gracias a un incremento de la calificación en 17.9 y 17.1 respectivamente alcanzaron el nivel de riesgo de corrupción moderado tras haberse encontrado en riesgo medio en el ITD 2013 – 2014.



Las entidades de primera categoría, que reciben una asignación de recursos mayor, necesitan aumentar los esfuerzos por garantizar el desarrollo y fortalecimiento institucional desde los campos de la divulgación de la información, la integridad en los procesos de gestión, el mérito, la evaluación permanente al interior de la entidad y la atención a la ciudadanía para reducir las posibilidades de que se presenten hechos de corrupción. Esta afirmación responde a que ninguna de las entidades de la mencionada categoría alcanza un nivel de riesgo de corrupción moderado. Además, mientras que Boyacá, Nariño y Valle del Cauca permanecen en el riesgo de corrupción medio, Atlántico se ubica en el nivel de riesgo alto.

La crisis se reproduce en la mayoría de los departamentos de tercera y cuarta categoría, donde se presentan algunas de las mayores desigualdades y existe un reducido desarrollo económico y social. Algunas de estas contralorías se encuentran en nivel de riesgo muy alto, resaltando el caso de la Contraloría de Amazonas, que ocupó el último lugar en esta medición con una escasa calificación de 34.55 puntos.

¿CÓMO ESTÁ EL RIESGO EN LAS REGIONES?

Los resultados regionales de las contralorías departamentales continúan mostrando fuertes debilidades institucionales, especialmente en las regiones de Amazonía, Orinoquía, y Caribe1, de las cuales ninguna alcanza el nivel de riesgo de corrupción medio (60 puntos).

En este contexto se destaca la región Occidente por contar con el promedio más alto (75.7 puntos) siendo la única que se ubica en nivel de riesgo moderado de corrupción. Sin embargo, esto no quiere decir que el panorama refleje una situación positiva del territorio nacional, más aún cuando se trata de las entidades que llevan a cabo el control fiscal en el nivel territorial.



En el factor Visibilidad, la región Amazonía se encuentra en un nivel de riesgo de corrupción muy alto, con una calificación promedio de 33 puntos. En contraste, la región Occidente obtiene el mayor puntaje, 77.5 puntos, que la ubica en riesgo de corrupción moderado para el factor encargado de medir estos elementos.

El factor relacionado con el Cumplimiento de Procesos y Procedimientos, que evalúa el desempeño de las contralorías en cuanto al emprendimiento de acciones que permitan prevenir los hechos de corrupción mediante lineamientos o mecanismos internos, reproduce la marcada desigualdad entre la Amazonía y Occidente, siendo las calificaciones 54.3 y 76.2 respectivamente. Sin embargo, todas las regiones, con excepción de esta última, se clasifican dentro del riesgo alto de corrupción, lo cual genera una alerta para garantizar la integridad del accionar de las entidades evaluadas.

Finalmente, si se contrastan los resultados de las dos últimas mediciones del ÍTD-Contralorías, se observa que a pesar de existir ciertas variaciones en la calificación promedio, el ranking regional man-tiene cierta tendencia. No obstante, es de resaltar que todas las regiones aumentaron su calificación con respecto a la medición 2013-2014 en promedio 5.9 puntos.

1: Para el Índice de Transparencia de las Entidades Públicas, se clasificaron los departamentos en las regiones de Amazonía, Caribe, Centro Oriente, Occidente, Orinoquía y Pacífico. La conformación de éstas puede ser consultada en el documento metodológico en www.indicedetransparencia.org.co


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